Encinte cada momento,
metà todo lo que pude;
apretujando abrazos,
buscándolo orden a los besos,
a las risas,
embalando lo necesario,
también lo inoportuno.
Pero me quede con las buenas charlas,
con música para el camino.
El resto es tuyo y ya está listo;
todo ajustado en esa mochila
que parece más pesada de lo que es.
Llevatela lejos,
de viaje.
Yo me quedó acá;
no esperándote,
sino viéndote partir,
para, ahora si,
preparar mi propio equipaje.


